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Otro mundo es mejor

La construcción de un nuevo tipo de sociedad… depende antes que nada de nuestra conciencia y de nuestra voluntad, o, más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente. Pero esta convicción no se forma por sí misma en cada ser humano… En vez de soñar de forma irresponsable con una salida a la crisis que suele definirse, demasiado alegremente, en función de la reanudación de los beneficios de los bancos, debemos tomar conciencia de la necesidad de renovar y transformar la vida política para que ésta sea capaz de movilizar todas las energías posibles contra unas amenazas que son mortales.”

No, no es un radical antisistema quien hace esta reflexión, es Alain Touraine. Muy mal deben andar las cosas cuando el habitualmente moderado sociólogo francés parece estar de acuerdo en su diagnóstico con Serge Latouche, Fernando Cembranos y con quienes defienden el decrecimiento.
Touraine nos señala dos claves fundamentales para que se produzca la movilización social capaz de hacer frente a las amenazas.
La primera, es la convicción de que el riesgo de que se produzca la catástrofe es real.
Necesitamos que esa convicción sea masiva, que alcance a la mayoría de la población.
Y tal cosa no va a ser fácil, porque a pesar de los indicios crecientes de la gravedad de las crisis, la mayoría social -especialmente en los países enriquecidos- continuamos fascinados por la ficción del crecimiento y el consumo, esperando “la salida de la crisis”.
Como dice Touraine, no es una convicción que se forme por si sola, así que va a ser necesario que, paralelamente al agravamiento de las condiciones de vida, multipliquemos la sensibilización y la concienciación social.
Aquí tenemos una responsabilidad individual -cada uno y cada una- y colectiva -cada organización, cada movimiento social- de contribuir al desvelamiento de la realidad.
A estas alturas, quienes callan o niegan son cómplices.
Y, repito, no será fácil despertar las conciencias, porque a las gentes no nos gusta que nos amarguen la fiesta del consumo, que nos hablen de problemas y riesgos, que nos exploten el globo, la ilusión del crecimiento sin fin.
Una segunda clave es la conciencia -también masiva, mayoritaria- de que tenemos que actuar, de que no podemos esperar a la acción de los gobiernos o los representantes políticos.
De nuevo topamos aquí con las resistencias de una sociedad acomodada, apática, que ha delegado la acción y la responsabilidad política en manos de los partidos.
¿Cómo hacerlo? ¿Cómo poner en pie formas inéditas de organización y acción política, que sean capaces de articular a una nueva mayoría social que está por construir, que será necesariamente plural y heterogénea, que carece de los valores y habilidades sociales necesarios para autoconstituirse?

Se necesitará de grupos capaces de analizar con coherencia la catástrofe y de expresarla en un lenguaje común. Deberán saber abogar por la causa de una sociedad que establece cercos y hacerlo en términos concretos, comprensibles para todos, deseables en general y aplicables inmediatamente.

El que esto decía era Ivan Illich que, hace más de 35 años, ya nos ponía en guardia ante la “Gran Crisis”.
Él nos aporta otra clave fundamental para la movilización social a la que nos convocaba Touraine: la recuperación del lenguaje, que, en palabras de Illich, “es el primer pivote de la inversión política“.
Se trata de recuperar “un lenguaje común, comprensible para todos, que llegue“.
A menudo, nuestros discursos -los de quienes decimos querer cambiar el mundo- suenan oscuros, tristes y lastimeros, dogmáticos y sectarios, a viejo, a retórica del pasado.
Así que hemos de volver a aprender a decir la realidad, a contarla con nuevas palabras, capaces de convencer y seducir a una nueva mayoría social.
No basta con mostrar los problemas que existen, es preciso “formular aquello que queremos, aquello que podemos y aquello que no necesitamos… en términos deseables y aplicables…inmediatamente“.
No es suficiente con denunciar el presente, es necesario anunciar un futuro mejor posible.
Saul Alinsky, otro precursor del cambio social, nos avisaba de que “cuando las personas se sienten impotentes y piensan que no tienen los medios para cambiar la situación, no se interesan por el problema“.
Es lo que se ha llamado la “ideología de la impotencia“: si no podemos cambiar nada, por que molestarnos en hacer algo.
Para poder interesar a la mayoría, convencerla y movilizarla hacia un cambio social tan profundo como el que necesitamos, hemos de demostrar -con nuevos lenguajes- que esta realidad no es inevitable, la única posible, y que el fin de esta sociedad productivista y consumista -incluyendo las limitaciones y renuncias que ello implica- no es necesariamente un desastre, sino que puede ser la oportunidad para construir una sociedad mejor donde los hombres y mujeres podemos ser más felices, conviviendo en armonía entre nosotr+s y con la naturaleza.

“Todo comienza siempre con una innovación, un nuevo mensaje rupturista, marginal, modesto, a menudo invisible para sus contemporáneos… De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida. Estas iniciativas no se conocen unas a otras; ninguna Administración las enumera, ningún partido se da por enterado. Pero son el vivero del futuro. Se trata de reconocerlas, de censarlas, de compararlas, de catalogarlas y de conjugarlas en una pluralidad de caminos reformadores”.

Este mensaje, cuajado de esperanza, es del sociólogo y filósofo Edgar Morín, en su artículo “Elogio de la Metamorfosis”.
Morin coincide en el pesimista análisis de la realidad que hacen Alain Touraine o Ivan Illich, pero se esfuerza en señalarnos razones para la esperanza, pues nos recuerda que “ya no basta con denunciar, hace falta enunciar”.
Efectivamente, es imprescindible soñar y describir otro futuro, sin olvidarse de pelear por hacerlo posible, como nos proponía el maestro Paulo Freire.
Así pues, la clave de la esperanza es fundamental para lograr la movilización social que ha de permitirnos enfrentar las graves crisis que vivimos.
Una movilización para construir un mundo y una sociedad mejores, positivos, alegres, más felices. Vivir con menos no significa vivir peor.
Así pues, necesitamos reconocer y conjugar la multitud de iniciativas locales regeneradoras, y convertirlas en un nuevo actor político capaz de enunciar, con un nuevo lenguaje, claro y sencillo, en términos positivos y deseables- una nueva realidad mejor, posible, de aplicación inmediata. ¿Te apuntas?

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“La seda de la araña es mucho más dúctil y 5 veces más resistente en relación a su peso que el acero de mayor grado. La luciérnaga produce luz fría con una pérdida de energía casi nula (una bombilla incandescente normal desperdicia el 98% de su energía en forma de calor). Un escarabajo que desova en madera recién quemada ha desarrollado una estructura capaz de detectar la radiación infrarroja exacta que produce in incendio forestal y ubicarlo a cientos de kilómetros de distancia. Ya se está explorando ese talento. Muchísimos procesos, que siguen siendo una utopía para los técnicos, ya se han materializado de forma óptima en la naturaleza. La BIOMÍMESIS es la disciplina científica que se ocupa de localizarlos y está en auge a nivel internacional. Biólogos e ingenieros están descubriendo desarrollos de trascendencia insospechada”
Jordi Alemany

Jordi Alemany es un escritor especializado en temas sociales, alternativas ecológicas y permacultura desde 1977 y colaborador de la revista Ecohabitar.

En su artículo “Biomímesis: el futuro está en la naturaleza”, publicado en el nº 22 de Ecohabitar y que está íntegro aquí, nos presenta la fascinante investigación para crear mejores materiales y tecnología  imitando a la naturaleza, que ha perfeccionado sus técnicas pacíficamente y no de forma amenazadora durante millones de años.

El autor nos habla del Proyecto Nature’s 100 Best Technology (Las 100 mejores tecnologías de la naturaleza) en el que la consultora Biomimicry Guild de Janine Benyus ha identificado científicamente qué prototipos de la naturaleza pueden ayudar a construir un mundo más sostenible y saludable.

Aunque esto siempre ha sido un objetivo a lo largo de la historia, como testimonian pueblos indígenas o la obra de Leonardo Da Vinci, es ahora gracias a la nanotecnología cuando se puede hacer realidad. De hecho, algunos expertos hablan de la Biomímesis como la tercera revolución humana.

El proyecto ha seleccionado las 100 innovaciones que generarán empleos verdes, pero en la web Ask Nature se pueden consultar gratuitamente más de 2.000 descripciones biológicas.

Algunos ejemplos de nuevos desarrollos y quién lo ha inspirado son estos:

  • Un pequeñísimo marcapasos = ballena jorobada
  • Vacunas sin refrigeración = planta africana
  • Superficie antibacteriana = alga roja australiana
  • Tener aire fresco en los edificios sin usar aire acondicionado = sistemas de las termitas
  • Pinturas sin elementos tóxicos = mariposas y otros animales
  • Pinturas que repelen el agua = flor de loto

Y no se trata solo de conseguir un producto final igual que la naturaleza, sino llegar a hacerlo como ella: sin contaminar, de forma fácil y con poco uso de energía. Lo contrario no serviría de nada.

La Biomímesis es un tema realmente interesante sobre el que merece la pena profundizar porque, desde una mirada humilde y respetuosa, descubrimos que la naturaleza es la “única empresa que no ha quebrado en 4.000 millones de años” y nos puede proporcionar modelos para una economía sostenible y mejor.

Artículo de Biomímesis de Jordi Alemany
Sitio oficial de Jordi Alemany: Ecohabitantes

 

Contesta a estas tres preguntas:

1.- ¿Qué compras?

2.-¿Por qué lo compras?

3.- ¿A quién compras?

Y luego mira esta video de una conferencia pronunciada por Joan Mele si quieres conocer por qué existe la crisis, por qué el mundo está tan mal, por qué existen tantas enfermedades exóticas, por qué no existe una economia a escala del hombre.

Necesitamos un cambio de paradigma, el ser humano ha de establecerse en el centro de la economia y no al revés.

En este libro se  analizan cuestiones como el ahorro, la crisis ecológica, social, fianciera, la banca ética, la pobreza, las donaciones… El autor aboga por un giro en la manera de pensar y actuar para cambiar así, el modelo económico. Según Melé, el Estado, la banca, la industria se mueven a instancias del dinero que manejan los individuos, los ciudadanos, la colectividad. Por tanto, el poder del ciudadano no reside tanto en su voto, como en la dirección a la que dirija su dinero, su forma de consumir y de invertir sus ahorros. En definitiva: una llamada a asumir la responsabilidad de nuestras acciones.


En la más álgida crisis financiera, Islandia escogió no rescatar a la banca con el dinero de los contribuyentes y  deponer a su gobierno, después de un duro periódo Islandia hoy está por crecer de manera orgánica un 3%.

Los islandeses pasaron tiempos difíciles, pero sólo así pudieron inciar un verdadero cambio de las estructuras tóxicas que presenta el moderno sistema financiero. En noviembre de  2008  la corona islandesa ya había perdido un 58% de su valor, la inflación se disparó hasta el 19% en enero de 2009 y ese mismo año la economía se contrajo un 7%. El primer ministro, Geir Haarde fue obligado a dimitir en enero de 2009 y ahora se enfrenta a los tribunales.

Sin embargo, tras dos años de duro ajuste que incluyeron la intervención del FMI, la economía islandesa, que ya salió de la recesión en el tercer trimestre (creció un 1,2% tras siete trimestres consecutivos de contracción), podría crecer un 3% este año. El país planea volver a los mercados de capital e incluso emitir en euros, algo que no hacía desde el año 2006, una muestra de la confianza recuperada en la economía y las finanzas del pequeño país nórdico.

Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión. ¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV? Claro que no. Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

La historia de los hechos:

  • A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.
  • El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.
  • Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.
  • El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.
  • A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.
  • Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todos las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.
  • En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.
  • El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.
  • A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.
  • En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.
  • Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic Modern Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protegan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.

Por Kenny Ausubel

Como dijo una vez Richard Deertrack, líder de los Taos Pueblo de Nuevo
México, en la Conferencia de los Bioneros, “desde el punto de vista de
una planta, todos los humanos somos más o menos iguales.” Desde la
perspectiva del planeta, somos una sola especie. Si no hay nada que
haya conseguido unir a la humanidad lo suficiente para ver más allá de
nuestras diferencias culturales contrapuestas, la amenaza de un
colapso ecológico global tal vez nos hará finalmente recapacitar.

El reciente informe Milenio sobre el Ecosistema de la ONU, llegó a la
siguiente conclusión: “La actividad humana está sobrecargando las
funciones naturales de la Tierra hasta el punto en que ya no se puede
contar con la habilidad de los ecosistemas planetarios para sostener
las generaciones venideras. Se ha constatado que casi dos tercios de
los servicios que la naturaleza nos presta a la humanidad están
decayendo a escala mundial.”

Lo que hacemos a la tierra lo hacemos a nosotros mismos. Y lo que
hacemos los unos a los otros, lo hacemos a la tierra. Como ha dicho
Michael Learner de Commonweal, “Las heridas que infligimos los unos a
los otros y contra la tierra es la misma herida.” Restaurar los
ecosistemas de la Tierra en peligro requiere que también restauremos
nuestras comunidades humanas.

En el fondo, nos encontramos en una crisis relacional que nos insta a
que actuemos como si fueramos parte de—no aparte de—el mundo natural
sobre el que tambien depende nuestra vida.

Nos encontramos delante de una elección clara: ¿una Edad de
Extinciones o una Edad de Restauración?

Hace unos dieciocho años, en 1990, una confluencia de dos tomas de
conciencia gemelas fue la chispa que me incitó a fundar la Conferencia
de los Bioneros. Por una parte, la magnitud de la emergencia
medioambiental que se vislumbraba ya amenazaba con hacer de la
humanidad una especie en peligro de extinción. Por otra, las
soluciones más sorprendentes parecían estar a rodeándonos, esperando
ser desveladas. Nuestro propósito con los Bioneros era el de atraer la
atención hacia soluciones prácticas y visionarias para restaurar la
tierra y la gente.

Con mi socia de negocios y esposa, Nina Simons, juntamos personas que
yo llamaba Bioneros—pioneros de la biología que se asomaban para mirar
profundamente dentro del corazón de los sistemas vivos, para poder
entender las “instrucciones de manejo” de la naturaleza. Nuestra
búsqueda trata de reunir todo lo que podamos aprender de cuatro
billones de años de inteligencia evolutiva y aplicarlo de manera
práctica para servir a los fines humanos de forma inofensiva. La
pregunta fundamental: ¿Cómo lo haría la naturaleza?

El aspecto positivo es que las soluciones a nuestros problemas en
buena parte ya existen. Aún cuando no sabemos exactamente cómo
proceder, tenemos una idea bastante clara de la dirección que debemos
tomar. Los modelos van apareciendo como burbujas desde la profunda
sabiduria del mundo natural. Una extraordinaria creatividad humana
centrada en la resolución de los problemas está desbaratando el mito
de la desesperación. Hay grandes esperanzas por lo mucho que nos queda
por saber, y también por ese poquito que ya sabemos. Una y otra vez,
la historia recalca la diferencia que puede suponer la aportación de
una sola persona, y que construir una comunidad supone un salto
cualitativo.

Como científicos e inovadores sociales, los bioneros han estado en la
vanguardia de la ciencia emergente de la biomímica, la “inovación
inspirada en la naturaleza”. La biomímica demuestra que las soluciones
naturales que han superado el paso del tiempo sobrepasan incluso
nuestro concepto de lo posible. Éstas son las auténticas
biotecnologías. En muchos casos, estos conocimientos ya figuran en la
antigua ciencia de las poblaciones indígenas, los bioneros originales.

Por mucho que se hable de la Edad de la Información, de hecho nos
encontramos entrando en la Edad de la Biología. Admitámoslo: nosotros
no inventamos la naturaleza, la naturaleza nos inventó a nosotros.
Como en el fútbol, el último penalti de la tanda lo lanzará la
naturaleza. Además, el campo de juego es suyo. Nos convendría aprender
las reglas y cómo jugar según ellas. Eso, en gran medida, es de lo que
trata el trabajo de los bioneros.

La gran autoridad en el campo de biomímica, Janine Benyus, observa con
una elegante simplicidad que lo que hace la vida es “crear las
condiciones propicias para la vida”. Esa es tal vez la misión más
esencial de los bioneros.

La gran trama ecológica se desarolla a través de una red alimentaria
que no genera desperdicios. Se basa en una economía solar que ni hurga
en el pasado ni hipoteca el futuro. Entre los principios que la rigen
estan la diversidad, el parentesco, la simbiosis y la comunidad. La
belleza de la biología reside en que sus hechos pueden servirnos de
metáforas. Estos códigos subyacientes también nos sirven de parábolas
para inspirarnos, como seres humanos, a organizar una sociedad más
justa, compasiva y auténticamente sostenible.

La gran historia que realmente nos está transmitiendo la naturaleza es
la épica de la interdependencia. La vida está intimamente
interconectada y como civilización hemos metido la pata a fondo al
creer que existimos de alguna manera al margen de la naturaleza, o el
uno del otro. Todo está vivo. Todo es inteligente. Todo está
conectado. Todo está relacionado.

Lo que los bioneros están sacando a la luz es, ni más ni menos, una
revolución desde el mismo corazón de la naturaleza. Mimetizando los
procesos naturales, podemos armonizar las infraestructuras humanas con
las infraestructuras de la naturaleza. Basándonos en lo que ya
sabemos, podemos reducir la huella negativa humana en un 90%. A la vez
que restauramos el suelo, podemos rejuvenecer nuestras economías y
mejorar dramáticamente nuestra calidad de vida.

Cuando Nina Simons y yo convocamos la primera Conferencia de Bioneros,
teníamos una visión clara, la de unir a un grupo de gente para hacer
llegar a la conciencia del público nuevas soluciones y estrategias.
Desde el principio, nuestra misión tenía una intención catártica. Si
el mundo realmente se pudiera dar cuenta de todo lo que los bioneros
estabamos demostrando como factible, esa consciencia podría poner en
marcha todo un movimiento. El mundo se podría movilizar alrededor de
la gran obra de restauración.

Al llegar el año 1990, un número cada vez más importantes de
científicos y biólogos ya nos estaban advertiendo del riesgo de cruzar
irreversiblemente ciertos umbrales medioambientales: el calentamiento
global, desmoronamiento de la biodiversidad, pérdida de la capa
arable, escasez de agua dulce y el envenenamiento omnipresente de la
red de la vida. Sabíamos que tratar el medioambiente como “otro tema
más” sería un tremendo error. El medioambiente es la madre de todos
los temas. Cuando la casa está ardiendo, no tiene sentido pelearse
para ver a quien le toca la mejor habitación.

El fundamento del conocimiento medioambiental –todas las formas de
vida están interconectadas e interdependientes– se convirtió en la
base filosófica de los Bioneros, lo que llegamos a denominar una
Declaración de Interdependencia. Una vez entendido el concepto de
interdependencia, te das cuenta de que no existen cuestiones aisladas.
Todos los temas están conectados y sólo con “resolver en pauta” –-un
concepto introducido por Wendell Berry en el que se aplican enfoques
sistemáticos que tratan múltiples dimensiones a la vez—puedes
realmente llegar a resolver algo. La polinización cruzada entre temas,
que de otra manera suelen estar separados, también libera un tremendo
poder sinérgico.

Por ejemplo, en un mundo en el que la mitad de la población sobrevive
con menos de dos dólares al día, la pobreza es una causa primaria de
devastación medioambiental. Solamente al enfrentarnos a la enorme
brecha entre ricos y pobres podremos restaurar el medioambiente. La
Guerra del Golfo que nos hace falta declarar es la de cerrar el
“golfo” entre ricos y pobres. Como escribió Paul Hawken en su libre
Manual de Instrucciones de la Naturaleza, “si hay que salvar lo que es
salvaje, lo que es irremplazable y majestuoso en la naturaleza la
ironia de la situación es que entonces tendremos que volvernos hacia
nuestros semejantes y cuidar de todos los seres humanos aquí en la
tierra. No hay fronteras que puedan proteger la naturaleza de una
humanidad que sufre.”

A lo largo de los años, la Conferencia de los Bioneros ha ayudado a
conectar los temas clave y a incubar iniciativas y movimientos
colaborativos. Una de esas iniciativas es la Medicina Ecológica, un
término acuñado por Carolyn Raffensperger de la Red de Salud
Científica y Medioambiental. Los Bioneros han ayudado a las
comunidades de sanidad y de medioambiente, previamente dispares, a
acercarse en el reconocimiento de que la salud humana depende en
última instancia de la salud de nuestros ecosistemas. Solamente al
restaurar la salud ecológica podremos fomentar una salud pública real
y duradera. Otra iniciativa clave se ha formado a través de la
convergencia de los movimientos ecologista y de justicia social, que
necesitan el uno del otro para prosperar. Y otra iniciativa más: se ha
destacado el liderazgo de las mujeres en la restauración
medioambiental, al reconocer que son las mujeres quienes mejor
entienden como volver a tejer la multitud de conexiones entre salud,
justicia y nuestra relación con el mundo natural. Desde el principio,
la agricultura ecológica ha sido nuestra pieza clave, ya que la
agricultura convencional es la destructora principal del medio
ambiente, aunque pocos lo sepan. Tambien hemos cultivado una base
sólida de líderes jóvenes en un marco excepcional de asesoramiento
recíproco inter-generacional.

Otra característica de los Bioneros es que nunca le hemos dicho a
nadie cómo pensar. Aún operando dentro de un amplio marco de valores
progresistas como son la democracia, la justicia social y la paz, los
Bioneros sirven sobre todo como un foro que presenta un amplio abanico
de enfoques diversos que son efectivos y nacidos de la práctica.
Dejamos a la gente que haga sus propias valoraciones y que actúe en
consecuencia. Nuestro trabajo verdadero consiste en identificar y
destacar el trabajo de brillantes inovadores científicos y sociales
que están centrados en buscar soluciones, para ayudarles a diseminar
sus ideas y prácticas.

“Cuando cambian las historias, cambia el mundo”

Desde el principio, quisimos imaginar la Conferencia de Bioneros
haciendo llegar soluciones a un público cada vez más ámplio. Nos
planteamos una serie radiofónica, una serie de libros, documentos
televisivos y contactos con los medios de comunicación. Todo eso ha
llegado a realizarse. (En 1990 acababa de nacer Internet y todavía
ignorábamos el papel central que llegaría a jugar en nuestros
futuros.)

En los EEUU, la gente recibe el 90% de su “educación medioambiental”
no en las escuelas sinó a través de los medios. Dado el peso de las
grandes corporaciones en los medios y las distorsiones resultantes
tanto en la ausencia de información como en la desinformación
descarada, nosotros generamos y a veces distribuimos nuestros propios
contenidos, además de trabajar a través de medios independientes y de
periodistas autónomos. Nuestra serie radiofónica anual, Los Bioneros:
La revolución desde el corazón de la naturaleza, se emite en el 2007
en más de 200 emisoras públicas norteamericanas. Las presentaciones de
las conferencias plenarias salen en los canales digitales Free Speech
TV y Link TV. Nuestras antologías impresas llegan tanto al público
general como a los educadores. Nuestra web rebosa de contenido y
enlaces interactivos que permiten a las personas interconectarse según
temas, zonas geográficas o redes. También producimos un boletín
gratuito por email.

Los Bioneros han llegado a ser una fuente importante de información
puntera para los medios. Desarollamos un papel asesor importante en la
película La hora de la verdad de Leonardo di Caprio, en la que
destacan numerosos Bioneros. Empezando en 2006 la sección “Oneº” en la
web del Weather Channel ha destacado segmentos de la Conferencia de
los Bioneros en texto, audio y video. El autor Michael Pollan centró
su bestseller, “El dilema del omnívoro” y un artículo de portada del
New York Times Magazine, en el Bionero Joel Salatin. Nuestra prioridad
siempre ha sido la de promocionar el trabajo de los Bioneros en sí, no
a la organización.

Como observa el autor y comentarista radiofónico Thom Hartmann,
“cuando cambian las historias, cambia el mundo”. En nuestra
experiencia, siempre ha quedado claro que cuando la gente se entera de
la existencia de soluciones y alternativas viables, esto crea una
presión dramática para el cambio fundamental. El cambio cultural suele
precipitar las transiciones políticas y económicas. Los Bioneros están
transformando la cultura al cambiar las historias, del temor a la
esperanza, de la extinción a la restauración.

La fuerza de conectarse

Nos tardó años valorar la importancia de lo que se escondía a plena
vista desde la primera conferencia. Yo daba por supuesto que los
ponientes se conocerían porque era obvio que sus lineas de
investigación estaban relacionadas. La verdad es que la mayoría no se
habian encontrado nunca y, lo más sorprendente, no conocian el trabajo
de los demás. ¿Como podía ser que los trabajos estuvieran tan
conectados y sus autores no?

Con esa primera conferencia, la gente empezó a conectarse. La synergía
inherente enseguida incrementó la fuerza y las posibilidades del
trabajo. Al juntarnos para resolver según pauta empezamos a unir los
puntos…medioambiente, salud, justicia social, espiritualidad.
Estuvimos presentes doscientas personas y nos invadió la euforia al
descubrir que no estábamos sólos.

Pasaron varios años hasta que comprendimos que el aspecto de
convocatoria de la conferencia era tan importante como la parte
educativa. Nunca nos imaginamos hasta donde llevaría a los Bioneros.
La conferencia anual se convirtió en un animado festival de relaciones
y contactos productivos. En seguida empezó a crecer de tamaño,
obligándonos a trasladarla desde nuestra base en Santa Fé (Nuevo
México) hasta la Bahía de San Francisco en California, un caldo de
cultivo de inovación social y medioambiental. Cuando la Conferencia
llegó a atraer cada año a más de tres mil personas, decidimos poner un
limite para mantener su utilidad como marco de intercambio. Esa
decisión dió pie a una nueva especie de interconectividad. Ahí está la
belleza de los sistemas vivos: la evolución produce nuevas
“propiedades emergentes” que nunca podríamos haber anticipado ni
previsto. El conjunto siempre resulta mayor que la suma de sus partes.

La primera de estas inovaciones fue el programa por satélite Beaming
Bioneers (Bioneros Transmisores). Empezando en el 2002, transmitimos
via satélite tres sesiones matinales de la conferencia a otros cinco
puntos de reunión repartidos a lo ancho de norteamérica. En estos
lugares, los organizadores programaron sus propias agendas
complementarias con conferenciantes, temas y eventos locales, a menudo
en colaboración con universidades y centros educativos de la zona.
Nuestro objetivo nunca fué el de crear una megaconferencia si no
simplemente hacer correr la voz. Optar por un enfoque más local ha
resultado ser la mejor manera de centrar el trabajo en sus tres
vertientes: lugar, comunidad y acción.

Si el destino final es el de cultivar un movimiento para la
sostenibilidad a largo plazo, construirlo desde abajo le da un
fundamento más sólido. Comunidades locales ahora están adaptando el
concepto de los Bioneros para sus propias geografías y necesidades,
conectando los trabajos de multitud de héroes locales. Los resultados
incluyen iniciativas tangibles que cuentan con la participación de
gobiernos y empresas locales. Ya empiezan a involucrarse alcaldes,
funcionarios y comités de planificación, y en dos ciudades las
transmisiones de nuestras conferencias ha llevado a la formación de
comisiones municipales de sostenibilidad. En el 2007, el número de
comunidades ligadas a los Bioneros Transmisores ha llegado a 21 –un
total estimado de 10.000 personas sin contar los 3.400 que se esperan
en la conferencia de California.

En el 2007 hemos lanzado el programa Soñando Nuevo México. Estamos
colaborando con grupos locales para crear una visión de futuro
positivo para Nuevo México, utilizando las redes, aptitudes y
conocimientos de los Bioneros para colaborar creando un buen futuro
para nuestra zona.

Hemos recibido peticiones para el programa de casi 300 comunidades de
todo el mundo. Provienen de Mexico, Brasil, Japón, China, Australia y
varios países europeos. En el 2006 presentamos en directo un “enlace
espacial” vía satélite con Dharamsala, India en el que dialogamos con
trece “Abuelas” indígenas que visitaban al Dalai Lama y que nos
hablaron en nombre de la Tierra. En los años venideros pensamos
conectar con colaboradores internacionales para fomentar la
polinización cruzada de nuestas respectivas mejores prácticas y
conocimientos. Este modelo de red ampliado a nivel “globalocal” une
los puntos entre las comunidades locales, nacionales y globales.

Hace unos años nos dimos cuenta de que había gente que espontáneamente
usaba videos de sesiones plenarias de nuestras conferencias para
organizar sus propios encuentros Bioneros “off-line” en cualquier
momento. Entonces iniciamos la Bioneers Community Network (Red
Comunitaria Bionera) o BCN. Para que la gente pueda montar desde una
reunión en el salón, hasta una conferencia local completa, ofrecemos
materiales para distribuir a los medios y recursos de apoyo
comunitario.

Esperamos que la Red Comunitaria Bionera acabe llegando a cientos de
miles de comunidades alrededor del mundo. La mayoría parece intuir que
el mundo se enfrenta a un grave peligro tanto social como ecológico.
En todas partes la gente se está movilizando, creando olas de
conciencia y solidaridad para contribuir de manera constructiva. A
estos movimientos ciudadanos ya se les está llamando “la nueva
superpotencia”. Cada vez más los gobiernos locales y nuevos líderes
están poniendose a la altura del reto democrático. Empresas
comprometidas con sus comunidades locales están colaborando para crear
“economías locales vivas”. Este “Nuevo Localismo” se está esparciendo
globalmente entre la sociedad civil, la empresa y el gobierno. Como
dijo el cantautor Pete Seeger, “el mundo lo salvará los que salven sus
propios hogares”.

Interconectarse es tan importante como diseminar soluciones que apoyen
a la vida. Fritjof Capra, físico y escritor, ya lo dijo: “Las redes
son la pauta básica de la organización de todo sistema viviente. Desde
su comienzo hace tres mil millones de años, la vida no se apoderó de
este planeta combatiendo sinó haciendo redes. Cuanto más conectemos
esta inteligencia descentralizada y hagamos circular modelos
inovadores de lo que funciona, más posibilidades tendremos de sacar al
mundo de las llamas.”

El meollo biológico

Estoy convencido de que el mundo llegó a un punto decisivo en el año
2006. David Orr lo llama “una iluminación ecologica global”. En todo
el mundo la gente se está retirando del borde del abismo para exigir
soluciones de verdad. Este movimiento de movimientos global sin
precedentes lo describe Paul Hawken como “la respuesta inmunitaria de
la humanidad.” Según él, ya se le puede considerar el mayor movimiento
en la historia del mundo y está creciendo a marchas forzadas.

Sin embargo, realmente es la hora de la verdad. Un imperio de
multinacionales desbocado hacia la concentración de la riqueza está
amenazando el futuro de nuestra biósfera. Todos sabemos que los
imperios no son más que castillos de arena que acaban desmoronándose,
pero cuando el árbitro manda a ese imperio al banquillo, el partido ya
podría haberse acabado. La globalización corporativa está matando a su
anfitrión—la Madre Tierra.

Gary Larson dibujó una viñeta que resume el Imperio Exprés. Un grupo
de perros se encuentran en un bote salvavidas viendo cómo se hunde su
barco. El jefe dice a los demás perros:
–Vale, todos los que estén a favor de comer todos los víveres de
golpe, que levanten la pata–.
Esta escena, en resumidas cuentas, es la globalización corporativa económica.

Hoy, la situación a nivel de calle, que está a punto de combustión
espontánea, es una “tormenta perfecta” de degradación medioambiental
extrema y colapso de las infraestructuras. No es la primera vez que
ocurre. Varias civilizaciones anteriores a la nuestra se extinguieron
gracias a una catástrofe medioambiental auto-infligida, pero hasta
ahora el daño siempre era a escala local. En este momento crítico, por
primera vez en la historia, la humanidad tiene la capacidad de
destruir las condiciones que soportan la vida a una escala global.

A decir verdad, la clase política en general no tiene ni idea de por
dónde tirar. No ha tenido ningún plan, aparte de comer todos los
víveres de golpe. Aunque el imperio parece tener un poder que asusta,
la verdad es que está haciendo aguas por los cuatro costados. Limpiar
el medio ambiente depende de limpiar la política. La democracia es la
clave de la restauración. Para llegar a la auténtica democracia, hace
falta una separación de la grandes corporaciones y el estado.

En todas partes la gente empieza a rechazar la idea de la deificación
del mercado por encima de los derechos humanos y medioambientales.
Amory Lovins lo describe así: “Los mercados hacen un buen sirviente
pero un mal amo y una peor religion. Los mercados producen cosas de
valor, pero sólo las comunidades y las familias producen valores. Una
sociedad que intenta sustituir mercados por política, ética o fe, se
irá seriamente a la deriva.

Como bien saben los que ostentan el poder, la creación de riqueza
depende en gran parte de las políticas y el errario públicos. Tenemos
que cambiar las política públicas para servir al bien común.
Imagínense crear un Compromiso Verde: un programa de obras públicas
que dé un empujón a la restauración mediante una transición rápida
hacia la energía renovable, la agricultura ecológica y un sistema
sanitario robusto, basado en el bienestar, la medicina preventiva y la
recuperación de los ecosistemas sobre los que depende la salud de
todos.

Al hacer todo esto, incrementaremos de forma dramática la
Seguridad nacional y medioambiental. Seremos catalizadores de un
enorme programa de re-creación de empleo que dará trabajos con sentido
a cambio de un salario digno. Incitaremos a un sinnúmero de nuevas
empresas e inovaciones tecnológicas que se pueden diseminar por todo
el mundo para repartir la riqueza.

Dice David Suzuki: “El auténtico balance final es el biológico. Somos
animales que vivimos dentro de los exquisitos confines del aire, agua
y tierra donde existe la vida. La biósfera es la fuente de todo lo que
nos importa, incluyendo la economía.” Este balance final biológico nos
ofrece el matrimonio feliz entre la economía y la ecología.

Contamos con brillantes innovadores sociales y científicos que llevan
tiempo cultivando con paciencia las semillas de exitosos proyectos a
nivel local, regional y hasta social para la transformación hacia una
civilización sostenible. Está adquiriendo forma un movimiento de
globalización alternativo de proporciones sin precedentes, tejiendo
una red verde de modelos innovadores versados en las verdaderas
biotecnologías y en la equidad social.

Se ha bautizado a este movimiento, esta superpotencia con el nombre
“la revolución de los sueños”. Esto es precisamente lo que hacen
juntos los Bioneros: re-imaginar el mundo. Los indígenas mayas de
México que se levantaron junto con los Zapatistas para luchar por su
propia supervivencia, se identificaron con un movimiento “de un sólo
no y muchos síes”. La única negativa era un no a la concentración de
la riqueza y la distribución de la pobreza, un no a que el mundo se
convirtiera en un gran latifundio.
“Queremos un mundo—dijeron– en que quepan todos. Queremos un mundo en
el que quepan muchos mundos, un mundo capaz de contener todos los
mundos. La lucha tiene muchos caminos pero sólo un destino, el de ser
uno con todos los colores que visten la tierra.”

Este nuevo mundo está naciendo en este mismo momento, delante de
nuestros ojos. Mimetiza la inteligencia descentralizada de los
sistemas vivientes, la democracia innata de la vida. Se funde en el
reconocimiente de que la principal seguridad nacional proviene de la
seguridad medioambiental. De hecho, confirman los analistas de la CIA,
el mayor desafío a la seguradad en los años venideros, será el
deterioro del medio ambiente. En terminos de seguridad global, no se
puede achacar a la coincidencia que los puntos políticamente más
calientes y los caldos de cultivo del terrorosmo, son aquellos que
tienen el mayor índice de pobreza y degradación medioambiental.

Planeta Simbiótico: una nueva historia de la creación

Nadie sabe de cuanto tiempo disponemos. Un reciente cambio de
paradigma echó por tierra la teoría científica convencional que decía
que los ecosistemas responden a la degradación paulatina y
constantemente, que antes de cruzar ese umbral lo veremos venir y
podremos tomar un paso atrás. Un estudio publicado en Nature llegó a
la conclusión de que el asalto humano a la naturaleza ha dejado a
muchos ecosistemas en un estado tan frágil que la mínima alteración
podría provocar un desmoronamiento catastrófico, causando cambios
abruptos sin apenas avisar. A pesar de parecer viables, a los
ecosistemas llegan a un punto de inflexión cuando su resistencia se
encuentra demasiado socavada. Tales cambios pueden ser irreversibles.

No sabemos a cuanto estamos del punto de inflexión. Precaución es la
mejor consigna, pasando de gestionar el daño a prevenirlo. En la
adopción del Principio de la Precaución, alrededor del mundo resuena
el sentido común de la abuela: “más vale prevenir que curar, mujer
precabida vale por dos…” Según Carolyn Raffensperger, defensora del
Principio de la Precaución, es tan obvio que tal vez deberíamos
llamarlo el Principio ¡no me digas!

En alemán, la palabra para referirse al principio de la precaución,
Vorsorgeprinzip, significa “cuidar hacia el futuro”. La experta en
biomímica, Janine Benyus, enfoca la idea de la siguiente manera: “El
criterio de éxito biológico es mantenerte vivo a ti mismo y a tus
hijos. Pero no se trata solo de tus hijos, sino de los hijos de los
hijos de tus hijos, a diez mil años vista. Ya que no estarás allí para
cuidar de ellos, tienes que cuidar del lugar que cuidará de ellos. Por
eso, la principal e innegociable política que tenemos que convertir en
ley es que la vida crea las condiciones propicias para la vida.”

El Principio de la Precaución se remonta a la antigua sabiduría
indígena norteamericana, el principio de la Séptima Generación: todas
nuestras decisiones tienen que basarse en cómo afectarán al bienestar
de la séptima generación venidera. De hecho, en gran medida las
poblaciones indígenas han entendido lo que hay que hacer para crear
una relación sostenible con la tierra y con ellos mismos. A lo largo
del tiempo han actuado con el conocimiento de que los humanos somos
una especie clave de la que dependen muchos otros. Han administrado
conscientemente un paisaje co-evolucionario centrado en la salud y el
bienestar de la red superior de vida de la que los humanos dependemos.
Como dice el autor Malcolm Margolin, “es muy importante poder ver a la
humanidad no como algo aparte del mundo ni destructivo con él. Las
personas, según su manera de vivir, de hecho pueden llegar a ser una
bendición para la tierra.”

La humildad constantemente se impone, a la medida en que nos damos
cuenta de lo poco que sabemos y que poco control tenemos sobre un
medio antiquisimo, impredecible e incoprensiblemente complejo. La
restauración es un arte y una ciencia de la que poco sabemos y nunca
hasta ahora nos habíamos enfrentado a una destrucción a la escala que
hoy tenemos delante. Como señala el ecologista restaurador indígena
David Martinez: “Eso significa que no solamente tenemos que volver a
la sabiduría ecológica tradicional, sinó que tenemos que contar
tambien con la ciencia occidental. Nosotros no curamos a la tierra.
Intervenimos lo mínimo para permitir que los procesos naturales curen
la tierra. Se trata de relaciones. Tienes que amar el mundo natural
–las plantas y los animales—y cuidarles como si fueran tu propia
familia.

“Las poblaciones indígenas se han dado cuenta que no puedes controlar
el medioambiente hasta esos extremos sin repercusiones serias. Así que
se desarolló la ética para enseñarnos que, si hacemos caso omiso de
nuestros familiares en el mundo natural, sufriremos serias
repercusiones. No es casualidad que en los mitos tribales de
norteamerica, los embusteros, como el Coyote o el Cuervo, son a menudo
también los creadores del mundo, porque el universo tiene una
naturaleza realmente dudosa. Hay que trabajar con el caos, trabajar
con el cambio, trabajar con lo impredecible y tienes que trabajar con
humildad. La restauración es una empresa inter-generacional, centrada
en la comunidad. Se trata de nuestra responsabilidad como humanos el
participar cada dia en la re-creación de la Tierra. Es un cuento de
nunca acabar.”

Lo que observó primero Darwin en su teoría de la selección natural,
era que “el más fuerte” era el mejor adaptado; el más apto para
sobrevivir las condiciones existentes, en un momento histórico dado y
en un contexto ambiental específico. Poco después, otros biólogos
identificaron como importantes ventajas para la supervivencia, la
cohesión de grupo y la solidaridad. Pero hacía falta la genialidad
contemporánea de la microbióloga Lynn Margulis para defender la
importancia de la simbiosis como principio básico de la supervivencia.
Ella descubrió lo que sería, a todas luces, una prueba de A.D.N. de
una innovación evolutiva primitiva entre tipos de bacteria
enfrentados. Ya que ningún grupo podía devorar al otro, siguieron el
impulso de fusionarse, lo que dió pie a la vida multicelular tal y
como la conocemos hoy. Margulis llama a la Tierra “Planeta
Simbiótico”, profundamente informada por la reciprocidad y la
co-operación. La ecología es el arte de las relaciones, la evolución
es en realidad co-evolución y todos navegan siguiendo la Estrella
Polar de la simbiosis.

Puede que nuestra mejor facultad como seres humanos sea nuestra
capacidad de reinventar la cultura. El cambio de enfoque reside en
nuestros mitos, las historias que dan sentido a nuestro mundo y que
nos guian en nuestras vidas. Necesitamos una nueva historia de la
creación.

Sea cual sea tu perspectiva –ciencia o espiritu—la terca naturaleza
hace uso de la misma libertad que nos brinda: exige contar su propia
historia de la creación. En esta ecrucijada crítica, esta nueva
historia es una historia de la co-creación. La naturaleza nos inventó
y los bioneros generosamente nos ofrecen una visión de cómo
corresponderle. Esta revolución desde el corazón de la naturaleza
también surge en el corazón humano y lo curará. Lo que nos empuja
hacia adelante el re-encantamiento de la Tierra.

El tiempo es oro. El peor fracaso que nos puede acontecer es el
fracaso de la imaginación.

Haciendo las paces con la Tierra y con nosotros mismos

Somos testigos de la batalla final de una civilización en guerra
contra el mundo natural y contra nosotros mismos. La cuestón
primordial es cómo haremos las paces, con la tierra, con los demás,
con nosotros mismos.

El reto al que nos enfrentamos no es ante todo tecnológico. La crisis
medioambiental es, más exactamente, una crisis humana. Para salir bien
de esta transición transcendental, se nos exige cooperar a gran
escala. Requiere el equivalente de una movilización de guerra, sin
embargo su objetivo es precisamente lo contrario: es crear la paz.

Para llegar al otro lado, vamos a tener que encararnos con las
profundas heridas de nuestras sociedades y las nuestras propias para
curarlas. El pacifista y pacificador Aqeela Sherrils lo llama El
Movimiento Reverencial. Se trata de lo que amamos y reverenciamos como
sagrado: la vida misma.

Tenemos mucha historia para superar. La guerra es un rio escarlata que
fluye a lo largo y ancho de las épocas. El sicólogo James Hillman
sugiere que la guerra está tan profundamente incrustada en nuestra
psique que la reverenciamos como si fuera divina: la Guerra Santa.

Tribu contra tribu. Nación contra nación. Guerra contra la Tierra.
Guerra contra los pobres. Guerra contra las creencias religiosas.
Guerra contra los indígenas. Guerra contra las personas de color.
Guerra contra la mujer. La guerra contra El Otro.

Hoy, en los albores del siglo 21, la tecno-guerra moderna podría
llevar a la aniquilación virtual de la civilización humana. Hasta el
calentamiento global encontraría la horma de su zapato en el invierno
nuclear. Todos somos prisioneros de la guerra.

¿Cómo salimos de ésta con vida? No somos los primeros en formular esa pregunta.

El fallecido historiador John Mohawk, de la tribu norteamericana de
los Seneca, nos recordaba que la Federación Iroquois –tal vez el
gobierno más progresista jamás concebido— fue fraguada como
consecuencia de unas guerras atroces. Hace siglos, en una época de
salvajes conflictos y atrocidades difíciles de imaginar, un joven, que
llegó a ser conocido como el Pacificador, dijo que la guerra enloquece
a las personas. Cuando la gente está en guerra, no piensa con
claridad.

Él lo argumentaba así: “No tenemos porqué vivir de esa manera. En
nuestra mente colectiva tenemos el poder de crear un mundo en el que
la gente no use la violencia si no la razón.” Viajó de poblado en
poblado, convenciendo a la gente de que hicieran un pacto contra la
violencia, diciendoles: “Cuando te convences de que tu enemigo no
piensa, estás destrozando tu poder de hacer las paces con él. Si
queremos usar nuestras mentes para resolver los problemas, primero
tenemos que reconocer que las personas del otro bando seguramente
quieren que su gente viva, y probablemente desean muchas de las mismas
cosas que nosotros deseamos.” La paz empieza por buscar los puntos de
interés común con el enemigo.

El Pacificador también enseñó que la paz no es simplemente la ausencia
de violencia. No se alcanza a la paz sin justicia. No se alcanza la
justicia sin haber defendido los intereses de todas las partes. “Así
pues, –dijo– nunca acabaréis de resolver realmente los agravios de
todos. No puedes llegar a la paz si ésta no se acompaña de un esfuerza
contínuo de imponer la justicia. Esto ignifica que vuestro trabajo
nunca acabará.”

El Pacificador no dijo que nos eliminaríamos con armas. Dijo que al
fin, si no llegaramos a la paz entre nosotros, las personas serían
eliminadas de la faz de la tierra.

La época que vislumbraba El Pacificador ha llegado. Nuestros hábitos
beligerantes de hoy amenazan la mismísima base de nuestra
sostenibilidad como especie.

Como seres humanos, tenemos un rasgo muy importante a nuestro favor en
este histórico momento de cambio. Somos excelentes cooperantes. Ha
sido una de nuestras mayores bazas evolutivas como especie. Durante un
99% de nuestra historia, vivimos en pequeños grupos estables de
cazadores-recolectores emparentados. Una situación óptima para
cultivar el espíritu de íntima colaboración.

La pega es que limitamos nuestra cooperación a nuestros pequeños
grupos. Que los extraños anden con cuidado, ya que también podemos
convertirnos en maquinas asesinas despiadademente eficaces. Según
observa Robert Sapolsky, neurobiólogo de la Universidad de Stanford,
el chip de la xenofobia primal— el miedo al Otro—está incrustado en lo
más profundo de nuestro cerebro.
Estudios basados en representaciones ópticas del cerebro demuestran
que un grupo de neuronas llamado amygdala (la ubicación de nuestra
respuesta de supervivencia de correr-o-luchar) se puede estimular
fácilmente mostrando imágenes de otras razas, provocando miedo y
agresividad. Sin embargo, las pruebas demuestran que a los individuos
que tienen mucha experiencia relacionándose con personas de otras
razas, la respuesta de la amygdala no se activa. La amygdala también
se queda tranquila cuando vemos a la gente como individuos en vez de
miembros de un grupo.

Hay otras maneras comprobadas de mitigar nuestro miedo instintivo
hacia El Otro. Una es el comercio. Otra es la de mantener las
fronteras permeables y dejar flujos entre grupos. Sapolski concluye:
“Los humanos estamos programados para ponernos en guardia delante del
Otro, pero nuestras opiniones sobre quién cae en esa categoría pueden
ser muy maleables.”

El reto que nos espera es si podemos suavizar nuestras fronteras
culturales excluyentes –-y de hecho, expandir esas fronteras más allá
de lo humano—para cooperar a escala global y abrazar un mundo
culturalmente diverso y biológicamente interdependiente.

Nuestras heridas son profundas, como viejos malos hábitos. Hay mucho
que conviene olvidar. Tambien hay mucho que necesitamos recordar.
Sobre todo, tenemos que recordar el futuro.

Las heridas que infligimos sobre la Tierra y sobre los demás son la
misma herida.
Bienaventurados sean los pacificadores.

Vivir sin empleo ( I )

“Más allá de la economía formal existen opciones, ES PERFECTAMENTE POSIBLE VIVIR SIN EMPLEO Y SIN SUBSIDIOS, sin necesidad de caridad y trabajando, puesto que empleo y trabajo son cosas distintas. Sin empleo no solo están aquellos que se han quedado sin empleo formal. Desde el inicio de esta crisis, también amas de casa, jubilados y prejubilados, jóvenes y otros colectivos que no tienen un empleo fijo remunerado o una renta estable, pueden vivir mucho mejor relacionándose no sólo entre ellos sino con otras personas”

El ecologismo de los pobres.

El ecologismo de los pobres (Joan Martínez Alier, Icaria, 2005) rompe con el falso mito de que la defensa y conservación del medio ambiente son una especie de lujo para las sociedades “ricas” o, como se denominan en el texto, “posmaterialistas” e incide en que:

Muchos de los conflictos sociales de hoy, y en la historia, tienen un contenido ecológico, al intentar los pobres mantener bajo su control los servicios y recursos ambientales que necesitan para su vida, frente a la amenaza de que pasen a ser propiedad del estado o propiedad privada capitalista. A veces los actores de tales conflictos son todavía reticentes a llamarse ambientalistas o ecologistas que, por otro lado, son términos recientes en la historia social. Los grupos sociales involucrados en tales conflictos son diversos, “el ecologismo de los pobres” es como un paraguas que este libro utiliza para abarcar las preocupaciones sociales y las formas de acción social nacidas de ver el medio ambiente como fuente de sustento humano (…).

El libro es lectura recomendada (y hasta obligatoria) para todo aquél o aquélla interesado en la lucha por un mundo menos malo, más respirable e infinitamente más justo. Aunque algunas partes de El ecologismo de los pobres tienen cierta enjundia y pueden hacer un poco ardua su lectura (sobre todo el Capítulo II), Martínez Alier logra redactar un texto accesible y con vocación de utilidad, con no pocos momentos -pese a no desaparecer nunca el tono académico- en el que al/la lector/a se le ponen los vellos de punta, como cuando profundiza en luchas y conflictos concretos y en la larguísima lista de mártires ambientales” que jalonan los rincones que más depredación han padecido en nuestro planeta.

No tiene sentido un ecologismo parcial que no tiene en cuenta los problemas sociales.El ecologismo debe buscar nuevos sistemas económicos que tengan en cuenta factores ecológicos, sociales,culturales,No hay que olvidar las enseñanzas viejas, aunque tampoco caer en el culto al pasado.

Existe un espíritu grande de cambio entre la gente oprimida. Este espíritu está silenciado.